Hoy, hace exactamente cincuenta y cuatro años, comencé a trabajar en un Banco. Posiblemente, el sitio menos apropiado para mi personalidad. Y a los hechos me remito. En 1966, acudí a un famoso psiquiatra en Salamanca, donde me hizo un perfil de mis aptitudes personales y laborales. Más o menos me vino a decir que prácticamente valía para cualquier trabajo, fundamentalmente técnico, de dibujo, de relaciones humanas, etc. etc., pero había uno para el que no valía en absoluto: la Banca.
Cabezón como soy, no le hice caso y saqué las oposiciones. Algo conseguí: al no gustarme nada, sólo trabajé de ocho a tres, siempre en el cargo más bajo, ascensos por antigüedad, por lo que apenas me desgasté laboralmente hablando. De esa forma, fresco y descansado, me he podido dedicar a mis aficiones en el tiempo restante. Creo que, sin saberlo, acerté.
😂😂👍. Algo parecido me sucedió...
ResponderEliminarEn tu caso fue, si mal no recuerdo, muchísimo mejor.
ResponderEliminarTodo es según se mire...
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