Creo que así se denominan los períodos de veinticuatro horas por los que nuestro organismo se rige. Según expliqué en una entrada anterior, con el cambio de hora, me levanto a las siete de la mañana en vez de a las ocho y voy a dormir a las diez en vez de a las once.
Y es que, este verano, cada vez que me levantaba a las ocho según la hora oficial, veía el reloj que tengo junto al equipo de radio, que marcaba las seis GMT. Y ahora, cuando me levanto a las siete, ese reloj sigue marcando la misma hora: las seis. Pues os parecerá mentira, al no cambiar la hora de levantarme, me encuentro mucho mejor y no arrastro el desfase horario que venía sufriendo a cada cambio.
Ya se que sabéis la historia, pero no está mal recordarla. La hora que debe regir en cada uno de los veinticuatro husos en los que se divide la tierra, tiene que ver con la salida y puesta del sol y en nuestro caso, coincide con el meridiano de Greenwich. Así ha sido siempre hasta que Franco en 1940 adelantó la hora para coincidir con la de Alemania. En 1974 a causa de la crisis del petróleo se decidió adelantar otra hora más. Por lo tanto en el período de marzo a octubre, vamos con dos horas de adelanto sobre el horario solar. Eso hace que en verano, en Galicia a las once de la noche, haya luz del sol pues como están más al Oeste, la diferencia es de casi tres horas.
La hora es relativa, como podréis entender. Pero mi organismo, lleva más de cincuenta años sufriendo ese par de ajustes anuales y os juro, que con el plan que he iniciado ahora, esto es, levantarme y acostarme a una hora fija, ni os imagináis lo bien que estoy y lo poco que ha sufrido mi cuerpo, ya que no ha tenido que adaptarse a nada. Hay unas ligeras correcciones diurnas, léase comida y cena que no tienen la menor importancia. Y en caso de viajes, vacaciones y circunstancias especiales, no cuesta nada hacer los cambios pertinentes.
Y si os dais cuenta, siempre, siempre, nos regimos por la hora que mucha gente denomina europea. Así en verano, si por ejemplo trabajas y te levantas a las siete, pongo por caso, te estás levantando a la cinco de la mañana. Cuando según tú, comes tarde, ejemplo tres o tres y media, en realidad estás comiendo a la una o la una y media. Y eso tan manido de que en España se cena tarde, cuando cenas a las diez de la noche, estás cenando a las ocho. Que no se nos olvide.
A mí me gustaría que se volviese a la hora que había antes de que Franco la cambiase en 1940 y que se mantuviese de forma indefinida.








