jueves, 25 de junio de 2026

PARIS, LONDRES...

París, Londres, Samitier y Gorostiza, amalgamaban radio telepáticamente su incondicional empírico. Esta tontería la decía el suegro de mi hermano que, por cierto, era un señor de apariencia seria pero muy gracioso. Esta divagación viene a cuento de comparar dos ciudades que he visitado en los últimos tiempos: París y Ámsterdam. Y la sorpresa fue mayúscula ya que todos pensamos que París es la ciudad ideal, perfecta, la ciudad de la luz y del amor, que se dice. 

Nada más lejos de la realidad. Visité París en 2023 y me encontré una ciudad agresiva, violenta, insegura y con una sobreactuación policial y militar asfixiante. Policía por todos los lados que precisamente no dan seguridad en absoluto, más bien todo lo contrario. Y el ejército en traje de campaña y armados, en calles, estaciones de metro y de tren. Por si fuera poco, la delincuencia sobre todo en el metro, desbordada, con carteristas que hacían su agosto teniendo como cebo a los numerosos turistas.

Y... de repente me encuentro con Amsterdam, ciudad limpia, ordenada, civilizada. No se ve apenas policía y mucho menos ejército. La gente no grita al hablar, son amables y enjambres de bicis recorren la ciudad, no porque vayan a sitio alguno, sino que como todos sabemos, la bici es la reina de la ciudad.

Tranvías por todas las partes, silenciosos, no contaminantes. No hay ruidos, canales tranquilos con sus barquitos. Y sobre todo la arquitectura. Qué edificios más bonitos! Qué bien planificado está todo. Las casas son un elogio a la buena arquitectura y como curiosidad, no tienen ningún tipo de antena en la parte superior. 

Hay que tener mucho cuidado cuando llegues a un carril bici que están por todas partes: de repente aparece un montón de ciclistas, que cual banda de estorninos van de un lado a otro sin rumbo fijo. Creo que tienen preferencia absoluta sobre el peatón. De todas formas es bastante más peligrosa la circulación de bicis en Pamplona que allí. Aquí van a traición por cualquier sitio. Allí no. Y si hay algún problema, frenan de una forma educada.

Así la la Venecia del Norte, me ha encantado. Es otro mundo y lo que se aprecia es educación y civilización. Nada más y nada menos. 



sábado, 20 de junio de 2026

ACERTIJO

Hoy, la temperatura tan alta que tenemos en Iruña, me ha puesto el cerebro en modo lúdico y os voy a plantear la siguiente cuestión. 

Tenemos un par de puertas: una conduce a la muerte y la otra a la vida. En cada puerta hay un guardián, pero da la casualidad de que uno siempre miente y el otro siempre dice la verdad. Tenemos que hacer una sola pregunta a uno de los dos y claro no sabemos cual de ellos es el trolero.

Y ahora la cuestión: ¿Qué pregunta debemos hacer a uno de ellos, para que con su respuesta encuentre la puerta de la vida? A continuación, la solución.  

Voy a cualquiera de los dos y le pregunto: Oye, guardián. Si le pregunto a tu compañero dónde está la puerta de la vida, ¿Qué me responderá?. Entonces el guardián me da una respuesta y debes hacer lo contrario de lo que te diga y estás salvado.

Explicación: Si la pregunta se la haces al mentiroso, te responderá que su colega te va a indicar que la puerta de la vida es la de la muerte, porque es un mentiroso, no lo olvidemos. Entonces tú eliges la otra.

Pero si la pregunta se la haces al que dice siempre la verdad, te dirá que su compañero te va a decir que la puerta de la vida es la de la muerte. Así que de nuevo hacemos lo contrario y nos salvamos .

Con esa pregunta, que en realidad es doble, siempre tenemos que hacer lo contrario de lo que nos diga el guardián, siempre que preguntemos por la puerta de la vida. Si preguntamos por la puerta de la muerte, la cosa cambia como podréis comprobar. 








viernes, 12 de junio de 2026

El tranvía fantasma

Es el título de un libro de Miguel Sánchez Ostiz, que lo compré en 2023. Ese año es casualmente el último donde pinto algo, ya que después no pude hacerlo. Por lo tanto, ese cuadro imposible que me ha costado tres años terminarlo, lo presento aquí. En realidad, cuando alguien dice que le ha costado hacer un cuadro un montón de años, normalmente lo que sucede es que no le ha dedicado tiempo. De hecho en este cuadro he empleado ocho horas y el resultado, para mi gusto es nefasto. O sea, malo muy malo. Pero ha servido para romper el bloqueo mental que tenía para coger los pinceles. Además, el modelo, como podéis observar, se las trae. La única consecuencia positiva es que de nuevo he vuelto a la pintura y ya tengo en mente el siguiente cuadro, que espero, mejore el actual.

                                       
El tranvía fantasma. 2026

A continuación podéis ver la portada y contraportada del libro, que sirvió para la confección del cuadro.



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