Es el título de un libro de Miguel Sánchez Ostiz, que lo compré en 2023. Ese año es casualmente el último donde pinto algo, ya que después no pude hacerlo. Por lo tanto, ese cuadro imposible que me ha costado tres años terminarlo, lo presento aquí. En realidad, cuando alguien dice que le ha costado hacer un cuadro un montón de años, normalmente lo que sucede es que no le ha dedicado tiempo. De hecho en este cuadro he empleado ocho horas y el resultado, para mi gusto es nefasto. O sea, malo muy malo. Pero ha servido para romper el bloqueo mental que tenía para coger los pinceles. Además, el modelo, como podéis observar, se las trae. La única consecuencia positiva es que de nuevo he vuelto a la pintura y ya tengo en mente el siguiente cuadro, que espero, mejore el actual.


